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Desarme de la planta motriz, parte II.
Una vez que descubrí definitivamente que el motor se había trancado, no tuve mas remedio que llamar a mis amigos mecánicos (Ávila y Pascual) a que me ayudaran a bajar ese motor del chasis, de verdad les digo que esa máquina pesa mas que el Titanic, luego montamos el motor en mi auto y posteriormente lo llevamos al quirófano, donde mis panas procedieron a intervenirlo de urgencias.
El procedimiento de apertura del motor fue efectuado inicialmente por mi amigo Ávila, yo le acompañe a su lado cual asistente de cirujano, pero la verdad es que era mi curiosidad, (hasta el punto de estorbar), la que me motivaba a ver paso a paso por encima de sus hombros, como se iban adentrando entre el amasijo de cables, piezitas de metal de todos los tamaños, tuercas, tornillos, arandelas, empacaduras y fluidos lubricantes, entre otros.
Voilà!!! llegamos al punto que todos estuvimos esperando, una vez desmontada la cámara, pudimos observa el interior de los cilindros, en ese preciso momento sentí y rememoré el momento de asombro de Sir. Howard Carter cuando introdució por un agujero practicado a la antecámara de la tumba de Tuntakamón, una lámpara de aceite de débil y amarillenta luz, observando por primera vez los tesoros que ahí descansaban después de varios siglos bajo las arenas, me dije lo mismo que dijo él, "Veo cosas maravillosas" .
Pues en frente de mi tenía los cuatro cilindros y en el cilindro IV, si mi memoria no me hace una jugarreta, se podía ver con claridad el mal causado por el agua mas mi desidia, el mismo estaba completamente atascado entre el óxido que se formó en sus paredes y los bordes del pistón, también habían restos de las mezclas alquimistas de mis intentos de despegar el motor. La tarea de despegar los cilindros no fue algo muy sencillo que digamos, fue menester usar el martillo de goma y el uso de la palanca hasta que logramos sacar los mismos, una vez afuera, quedaron bellamente expuestas las bielas con los pistones y sus respectivos anillos a la luz.
No se pierdan el próximo capítulo de la saga, Catia no queda tan lejos en moto.
La restauración de una Honda 750 Four, 1972, parte I.
Bueno, ¿que más les podría decir de esta Geisha?, soy el dueño de una de ellas y la verdad es que no me he resistido a sus encantos, a sus hermosas curvas y lo complaciente que es.
Mi Honda CB750 Four 1972 K1 es un vívido ejemplo de la maravillosa ingeniería Japonesa, esta bella Nipona tiene entre sus características la baja vibración de su motor, hubo una vez un comercial publicitario donde le colocaban un vaso con agua y encendían su motor, el vasito no se caía y el agua adentro apenas presentaba ondas, esto demostraba lo suave y balanceada que es esta máquina. Era muy común en las otras marcas de la época, que las motos vibrasen mucho, dejasen la clásicas manchas de aceites, botaran pernos, tuercas y los fallos fuesen a menudo, ésta motocicleta fue catalogada como la tercera mejor moto de todos los tiempos por Discovey Channel y quizás su único handicap es que no se rompiese casi nunca, haciendo aburrido tener una moto que no fallase, ¿Contradictorio verdad?, cuestión de mentalidad supongo.
Les contaré que un día llegue con mi motocicleta, la aparque y no la use por un buen tiempo, como a los seis meses de estar detenida, trate de encenderla pero no pude lograrlo, ¿cómo iba a encender si la gasolina vieja se había tapado dentro de los conductos del carburador?, pués nada me dí a la tarea de desarmarlos para limpiarlos y me olvidé de tapar los cuatro huecos, esos por donde se admite la mezcla, fatal error (además que por culpa del trabajo y descuido mío olvidé la moto así por varias semanas ) las lluvias y mi descuido/desidia dejaron su legado, ¿el resultado? un motor gripado naciendo mi Nemesis.
Trate de despegar el motor con todos los medios que sabía e inclusive busque la ayuda de mi buen amigo Juan, estuvimos navegando recopilando información en inglés de como despegar "Seized Engines", según lo que encontramos, procedimos a aplicar varias recetas, le agregue a los cilindros y deje por varias semanas: liga de freno, aceite de transmisión, WD-40, kerosene, aceite de dirección, pero el resultado fue siempre infructuoso, lo único que obtuve fue sudor, el sudor de mi frente tratando de mover el pedal de arranque que estaba tan tieso como el mástil de una Carabela.
Pues nada, ya les seguire contando de esta aventura, ya que hay cuento para rato.
Ya todos saben que una de las cosas que me gusta es la electronica, otra mi aficion por las motos, sobre todo la parte electrica. Tengo unos amigos que tienen un concesionario Honda de motos aqui en Caracas, los visito a menudo, asi que viendo por aqui y por alla he ido aprendiendo algo de mecanica y de electricidad, hasta he logrado arreglar algunos problemillas sencillos electricos con algunas motos de clientes, de verdad me fascina y el camino del aprendizaje es largo y tortuoso, pero lo disfruto, el punto es que me he dado a la tarea de diseñar mi propio regulador de voltaje, ya que esa piezita tan diminuta le crea unos dolores de cabeza a mas de uno y tambien es super costosa, asi que voy poco a poco, de entrada les mostrare un circuito monofasico super sencillo, mas adelante intentare complicarme la vida.