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lunes, 22 de diciembre de 2008

El retorno del Rey.

Hola, les tengo este Extra, este avance noticioso, si, en efecto, es el retorno del rey, pero no es la tercera saga del Sr. de los anillos, es el retorno del motor de la Geisha a su trono real, uff, si supiesen como pesa esa máquina, tuve que ser ayudado para cargarlo con un amigo, que si no, no lo mueve ni un terremoto, el motor solo esta puesto por gravedad en el cuadro, después les explico como se asegura al mismo, bueno la imagenes son muy elocuentes y hablan por si solas, , ahí se las coloco.







Saludos y espero les gusten als fotos.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Ensamble final del motor, Parte VI













Estas son las tomas mas actualizadas de como va quedando el aspecto de la planta motriz de mi Honda CB750 Four, ¿no me van a negar que está quedando precioso?

sábado, 27 de octubre de 2007

Armando el motor de la Geisha, parte V.

EXTRA!!!! EXTRAAAAA!!!! Planta Motriz de la Honda 750 Four casi listo, parte V.

Los tenía abandonados, pero no se preocupen, ya que les tengo nuevas buenas, les puedo informar que el motor de mi Honda 750 Four ya está casi listo, fue una tarea ardua pero al final dió sus buenos frutos, se le rectificaron los cilindros, montaron pistones y anillos nuevos, todas las empacaduras y sellos, las gomas de las válvulas, se le limpió y descarbonizó las cámaras con todos sus componentes. Por seguridad mi amigo Pascual desmontó abajo el semi carter para hacerle mantenimiento a la bomba de aceite, Dios mío el olor a aceite putrefacto nos dió la bienvenida, algo bastante desagradable, sólo me falta pulirle las tapas que cubren el generador, la tapa de válvulas, la cubierta del embrague y para no olvidar la apariencia, un buen refrescamiento de pintura especial, si vale, de esas que aguantan bastante calor y ¿Cuál será el color?, pues no es problema alguno, una capa de color gris aluminio dejará todo el exterior del motor como en sus días de gloria.

Bueno aún falta mucho por hacer, falta desarmar todo el cuadro de la moto, cambiar todas las rolineras, pintar tapas y el tanque, revisar bien, montar el cableado, cambiarle las estoperas a los bastones, conseguir un asiento ya que el original se pudrió gracias a mi desidia más la pequeña colaboración de la lluvia, ahhhhhhhhh si y también gracias a estos amiguetes tengo que poner dos cauchos (Gomas, Llantas, neumáticos, cubiertas) nuevos, como ven falta mucho por hacer, espero tener la moto antes de diciembre lista o por lo menos bien adelantada.

Bueno aquí les pongo unas fotillos con mucho cariño:

Foto 1- La prima donna de la noche, aquí pueden ver el motor en pleno, ya casi armado, ay que ilusión me hace el verlo funcionar!!!!



Foto 2- Mi amigo Pascual orgulloso con su nuevo burro levanta motos, muy práctico y útil por cierto.



Foto 3- Otra toma con pascual y las cámaras de mi moto ya listas para montar.




Foto 5- Parte superior de esta excelsa máquina, se aprecia con claridad el árbol de levas, cadena de tiempos, válvulas, martillos, etc...




Foto 5- Parte Posterior de la hermosa máquina que ya UDS. conocen.




Bueno, espero haya sido del agrado de todos esta edición, de restaurando la leyenda, en la próxima entrega les mostraré el motor ya pintado y finalizado.

domingo, 2 de septiembre de 2007

El Sr. Ferrara y el taller de Goliat, arrivando a Catia...parte IV.





En la 3 primeras imágenes de arriba a abajo se observan los cilindros que el Sr. Ferrara encamiso con un arte prodigioso, (nótese que el cilindro encamisado es el único que difiere de color, Gris o Plata), la foto de abajo es muestra de un torno parecido y mucho mas pequeño que los del taller de Goliat.



Llegando a la zona industrial de Catia, el Sr. Ferrara y el taller de Goliat, parte IV.


La bienvenida nos las dió una calle del corte industrial, como las de las acerías Alemanas o Checoslovacas de la Segunda Guerra Mundial, esa era la calle donde Pascual y este servidor nos encontrabamos, pero UDS. se preguntaran, ¿Cómo es eso? ¿estaban en Europa?, no mis queridos lectores, estábamos en pleno Corazón Industrial de Catia, si vale, como lo acaban de leer, "CATIA".

A nuestra izquierda una cantidad de galpones industriales pegados unos con el otro, todos grises con el típico corte de techo a 2 aguas, con sendos muros con sus ventanales clásicos altos (habían mas ventanas rotas que enteras) y a mi derecha lo mismo, los veía con el asombro de un niño al color granate de un raspa'o mientras pense: " Verga, esta vaina esta arrechisiiiiiiiiiiiiiiiiiimaaaaaaaaaaaaaaaaa" (con mi acento Caraqueño).  Es bastante pintorezco y hasta absurdo que unos metros mas abajo, estos galpones industriales contrasten de manera directa con el pocotón de buhoneros y toda la anarquía que ya les mencioné con anterioridad.

Una vez que llegamos nos encontramos en el clásico pasillito lateral propio de estas arquitecturas, el cual impide el paso por medio de la típica rejita gris oxido, cuando descubro que la misma esta bajo el celo exclusivo de un CANcerbero infernal, esa suerte de bestia feroz que resguarda las instalaciones mas secretas, pero ya vaaaa... este no era ningún Ccancerbero, Pitbull o Bulldog con cara de malo y Pedigree de guardián, nooooo vale, este era un autentico ejemplar de perro de taller, flaco costilludo, de color desconocido y pa'remata de los que te huelen tus partes nobles, Pascual dijo - ese es un PerroGato. -preguntado yo,- y ¿qué es eso?, a lo cual me contesto. - Ah fácil, no se sabe si es Perro o Gato, también el los llama "CAMIER", callejero con mierdero, :).

Una vez pasada la inspección olorosa del PerroGato guardián, entramos al taller y Pascual me presentó al Sr. Ferrara, un Sr. Italiano bastante alto, canoso, de manos grandes y de bigote tinte ocre nicotina, (probable inmigrante de esos que llegaron bajo la dictadura de Pérez Giménez), este Sr. observaba los cilindros mientras Pascual le explicaba que quería que se hiciese, el Sr. Ferrara habló en un tono muy suave y con un acento italiano nos dijo: "No c'é problema, necesito unos días para buscar un tubito que calce y encamisar questo ragazze, recuerdo que yo tuve una motocicleta Triumph Bonneville", una sonrisa picara esbozo mientras seguía observando los cilindros, todos reímos mientras yo imagine las travesuras de este Sr. Ferrara ¿cuántas bambinas se llevaría a punta de Limoncello en su Bonneville?. Volareeeeeeeee oh oh...

Por medio de mi curiosidad me doy cuenta que aquel taller no era nada ordinario, sino uno muy especial, uno del tipo de tierra de gigantes, miro a mi derecha y veo unas bielas de casi 2 mts de altura, a mi izquierda unos pistones de barco que parecían unos pipotes, observo al fondo y reposaba como cola de un dinosaurio un torno gigantesco de 15 mts. de largo, todas las máquinas industriales que pude observar eran enormes piezas de precisión, fresadoras,
prensas, troqueladoras y otras con formas que no pude identificar, estaba fascinado porque en aquel taller se reparaban motores navales y de maquinaria pesada industrial, pues sentí que estaba en el taller de Goliat ya que los unicos "Davises" ahí eramos Pascual, el Sr. Ferrara, sus empleados y yo con mis cilindros Liliputienses.

Pues una vez que dejamos los cilindros al buen oficio del Sr. Ferrara con la promesa de buscarlos en una semana, el viaje de retorno fue exactamente igual al de ida, sólo que esta vez antes de abandonar Catia paramos en varios buhoneros y compramos cebollas, tomates, berro, calabacín, media lechoza, 1 Kgr de ciruelitas, ¿sáben? esas que lo ponen a uno directo y yo por supuesto era el que cargaba todo aquello, parecía un Ekeko, si, el Ekeko monigote en plena autopista a mil millas y de los nervios me harte como media bolsa de las famosas ciruelas de las cuales obtuve su efecto colateral esa misma noche.

Este es el fin de esta historia, aunque después tuve que volver a ir unas 3 o 4 veces más y repitiéndose mis acrobacias cirquescas de parrillero, me siento preparado hasta para hacer una exhibición.


Proximo capitulo, armando el motor.

domingo, 26 de agosto de 2007

¿Catia?, ¿en moto? Noooo chamo, ahi mismito, parte III.






En la primera foto de arriba hacia abajo esta Pascual con una Vespa, en la segunda esta Avila reparando un motorcillo Honda, en la tercera de nuevo Pascual cambiando una llanta y en la última esta el Sr. Ávila posando tipo modelo.

EL épico viaje a Catia en búsqueda de los talleres perdidos, parte III.


¿Y quién dijo que Catia es lejos?, bueno, el caso es que siguiendo con el relato de "Restaurando la Leyenda", les seguiré contando mis peripecias a lo Indiana Jones.

Les coloco parte del dialogo que sostuvimos Pascual y yo, ese soleado día Caraqueño:

CON LOS CILINDROS DESMONTADOS EN LA MANO, PASCUAL Y YO EXAMINAMOS EL INTERIOR DE LOS MISMOS Y ANALIZAMOS EL DAÑO OCASIONADO POR EL AGUA.

JV:- Ummmmm, Pascualino mira como esta el cilindro #3, las paredes internas parecen la textura de un coral, ¿chico, ésta vaina se puede arreglar?.

PASCUAL: Claro José Vicente, mira aquí lo que hay que hacer es encamisar ese cilindro y perro a cXXX, yo te llevo donde un Señooooooor Italiano (Sr. Ferrara), que rectificando es un artista, te vas a quedar loco cuando veas el tallersote que tienen, están en la zona industrial de Catia.

JV: -Verga, ¿sí Pascual?, entonces vamos para allá cuando tu me digas.

PASCUAL: -clarooooooooooo, ya tu vas a ver cuando te encamisen el cilindro, no vas a creer cual es, te lo dejará como original, ve a por los cascos que eso es dándole.

JV: -Liz Taylor, y ¿en qué nos vamos?

PASCUAL: -Ah vaina ¿tú como que estas lento de la platabanda, la testa?, ¿en qué va ser pués?, en moto, Catia en moto es ahí mismito.

ACTO SEGUIDO HEMOS AGARRADO UNA MOTO, SI MAL NO RECUERDO UNA HONDA CB250TWIN QUE UN CLIENTE HABIA DEJADO EN EL TALLER PARA QUE LA USASEN MIENTRAS ESTABA DE VIAJE.

Con una maestría digna de campeonato (casi a lo Cecotto) Pascual y este servidor de parrillero, hemos puesto rumbo a Catia, saliendo del Rosal vía la autopista como quien va para la Guaira, claro nos topamos en el camino con las clásicas vicisitudes de la urbe Caraqueña, los huecos, los charcos y por supuesto, el tráfico, ese cotidiano evento que colabora de manera directamente proporcional, a aumentar los niveles de stress, mal humor y todas las cosas negativas de los usuarios de la red vial de la sucursal del cielo, ¿o del infierno?

Ya en pleno camino Pascual iba a mil millas, mientras yo iba en la parte de atrás con la mano izquierda sujetándome de la parrilla y con la mano derecha llevaba los cilindros, estilo repartidor de pizza a domicilio o mejor aún, tipo mesonero, en una especie de danza macabra entre equilibrio y monigote de circo, como resultado el nivel de mi adrenalina aumentaba, (aunque se que Pascualino es un piloto diestro), pero de todas formas, iba encomendándome a: San Cristóbal el Santo del viajero, San Pedro, San Luis, Chango, Pazuzu, el Panitú y toda aquella entidad superior que me pudiese brindar algún tipo de protección, ya que veía pasar con mucha angustia, mis rodillas cada vez mas cerca de las dos paredes de puertas y retrovisores mientras Pascual se reía y me decía: Agarrateeeeeeeeeeeeeee, !!! Chola, Volante y Vista!!!, y yo: -Ay mamá hasta aquí llegue yo.

La cosa se puso muy pelúa para mi fue cuando pasamos por el túnel de la Planicie, ya que estaba con una gran congestión y la "vereda" por donde transitábamos se me hacía cada vez mas larga y angosta a niveles exponenciales, mientras Pascualino "Agostini" aumentaba la velocidad y de manera muy relajada tarareaba alguna salsa del Sr. La Voe como signo inequívoco de que el que estaba nervioso ahí era solamente yo, el caso es que al final del túnel vi la luz y empalmamos hacia Catia por una salida 200 Mts. justo después del túnel, muy cercana al famoso retén que existió allí con el nombre de la zona, una vez que entramos a Catia la situación con el tráfico no era distinta, todo estaba muy colapsado, la anarquía y el caos estuvieron presente por doquier, gracias si mal no recuerdo a un Mega hueco tipo trinchera, aunado a los conductores que hacen lo que les viene en gana, ahhh si y como olvidar el viaducto caído, que supongo complicaba todo el sector, el caso es que aún en moto la tranca era tan descomunal que a veces quedábamos atrapados entre los dos canales sin poder movernos y yo con mis cilindros a lo mesonero, al final arribamos al taller del Sr. Ferrara, entre alegrías, sudor y smog, donde Pascual me dijo:

"Viste José Vicente, Catia en Moto es ahi mismitoooooooo".


Este cuento es un tributo a todos mis amigos, en especial al Sr. José Ávila y Pascual los cuales me han brindado su apoyo y amistad incondicional en todo momento.

No se pierdan el próximo capítulo de esta Saga, El Sr. Ferrara y el taller de Goliat.







jueves, 23 de agosto de 2007

Restaurando la Leyenda parte II

Desarme de la planta motriz, parte II.

Una vez que descubrí definitivamente que el motor se había trancado, no tuve mas remedio que llamar a mis amigos mecánicos (Ávila y Pascual) a que me ayudaran a bajar ese motor del chasis, de verdad les digo que esa máquina pesa mas que el Titanic, luego  montamos el motor en mi auto y posteriormente lo llevamos al quirófano, donde mis panas procedieron a intervenirlo de urgencias.


El procedimiento de apertura del motor fue efectuado inicialmente por mi amigo Ávila, yo le acompañe a su lado cual asistente de cirujano, pero la verdad es que era mi curiosidad, (hasta el punto de estorbar), la que me motivaba a ver paso a paso por encima de sus hombros,  como se iban adentrando entre el amasijo de cables, piezitas de metal de todos los tamaños, tuercas, tornillos, arandelas, empacaduras y fluidos lubricantes, entre otros.


Voilà!!! llegamos al punto que todos estuvimos esperando, una vez desmontada la cámara, pudimos observa el interior de los cilindros, en ese preciso momento sentí y rememoré el momento de asombro de Sir. Howard Carter cuando introdució por un agujero practicado a la antecámara de la tumba de Tuntakamón, una lámpara de aceite de débil y amarillenta luz, observando por primera vez los tesoros que ahí descansaban después de varios siglos bajo las arenas, me dije lo mismo que dijo él,
"Veo cosas maravillosas" .

Pues en frente de mi tenía los cuatro cilindros y en el cilindro IV, si mi memoria no me hace una jugarreta, se podía ver con claridad el mal causado por el agua mas mi desidia, el mismo estaba completamente atascado entre el óxido que se formó en sus paredes y los bordes del pistón, también habían restos de las mezclas alquimistas de mis intentos de despegar el motor. La tarea de despegar los cilindros no fue algo muy sencillo que digamos, fue menester usar el martillo de goma y el uso de la palanca hasta que logramos sacar los mismos, una vez afuera, quedaron bellamente expuestas las bielas con los pistones y sus respectivos anillos a la luz.


No se pierdan el próximo capítulo de la saga, Catia no queda tan lejos en moto.

martes, 21 de agosto de 2007

Restaurando la Leyenda parte I

La restauración de una Honda 750 Four, 1972, parte I.

Bueno, ¿que más les podría decir de esta Geisha?, soy el dueño de una de ellas y la verdad es que no me he resistido a sus encantos, a sus hermosas curvas y lo complaciente que es.
Mi Honda CB750 Four 1972 K1 es un vívido ejemplo de la maravillosa ingeniería Japonesa, esta bella Nipona tiene entre sus características la baja vibración de su motor, hubo una vez un comercial publicitario donde le colocaban un vaso con agua y encendían su motor, el vasito no se caía y el agua adentro apenas presentaba ondas, esto demostraba lo suave y balanceada que es esta máquina. Era muy común en las otras marcas de la época, que las motos vibrasen mucho, dejasen la clásicas manchas de aceites, botaran pernos, tuercas y los fallos fuesen a menudo, ésta motocicleta fue catalogada como la tercera mejor moto de todos los tiempos por Discovey Channel y quizás su único handicap es que no se rompiese casi nunca, haciendo aburrido tener una moto que no fallase, ¿Contradictorio verdad?, cuestión de mentalidad supongo.

Les contaré que un día llegue con mi motocicleta, la aparque y no la use por un buen tiempo, como a los seis meses de estar detenida, trate de encenderla pero no pude lograrlo, ¿cómo iba a encender si la gasolina vieja se había tapado dentro de los conductos del carburador?, pués nada me dí a la tarea de desarmarlos para limpiarlos y me olvidé de tapar los cuatro huecos, esos por donde se admite la mezcla, fatal error
(además que por culpa del trabajo y descuido mío olvidé la moto así por varias semanas ) las lluvias y mi descuido/desidia dejaron su legado, ¿el resultado? un motor gripado naciendo mi Nemesis.

Trate de despegar el motor con todos los medios que sabía e inclusive busque la ayuda de mi buen amigo Juan, estuvimos navegando recopilando información en inglés de como despegar "Seized Engines", según lo que encontramos, procedimos a aplicar varias recetas, le agregue a los cilindros y deje por varias semanas: liga de freno, aceite de transmisión, WD-40, kerosene, aceite de dirección,  pero el resultado fue siempre infructuoso, lo único que obtuve fue sudor, el sudor de mi frente tratando de mover el pedal de arranque que estaba tan tieso como el mástil de una Carabela.

Pues nada, ya les seguire contando de esta aventura, ya que hay cuento para rato.